REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. UNIVERSIDAD PEDAGOGICO EXPERIMENTAL LIBERTADOR INSTITUTO PEDAGOGICO DE MIRANDA “JOSÉ MANUEL SISO MARTÍNEZ” Departamento: Geografía e Historia.
Autora: Nohar, Millán. CI. 11.488.108. RESUMEN DEL CAPITULO I EL ORDEN Y LA MEMORIA. (El tiempo como imaginario) JACQUES LE GOFF. En la lectura se puede apreciar que el autor relata un orden cronológico que comienza con la creación del mundo, el inicio, la concepción de la humanidad, esa edad de oro muy preciada por algunos, esa añoranza por ese mundo perfecto , feliz, de abundancia, donde no existía el mal, las bases que para algunos escritores representó ese comienzo de la historia, una manera muy acertada para relatar ese inicio de las grandes civilizaciones y religiones, esa periodicidad de la creación del mundo , y así lo expresa: El estudio de las edades Míticas constituye un acercamiento particular, pero privilegiado, a la concepción del tiempo, de la historia y de las sociedades ideales. La mayor parte de las religiones coloca una edad Mítica, al inicio del universo. La evolución del mundo y de la humanidad en el curso de estos periodos es generalmente una degradación de las condiciones naturales y morales de la vida. La descripción y la doctrina de estas edades míticas se encuentran ante todo en los mitos, luego en los textos religiosos y filosóficos a menudo vecinos de los mismos mitos, finalmente en los textos literarios que, a través de la antigüedad, nos han transmitido los mitos que de otro modo hubieran sido mal conocidos o desconocidos. He aquí por qué éstos se citarán y utilizarán, mientras que los textos más recientes, en los que el carácter metafísico de las alusiones a las edades míticas viene siempre más cuestionado, se dejarán aparte o se mencionarán rápidamente al final de la exposición. A través de esté texto extraído de la lectura original podemos observar claramente como el autor nos hace un breve relato de esos mitos que son pieza fundamental en la historia que conocemos, y que sirvieron como base a toda esa historia escrita. A su vez el autor menciona y relata como ejemplo la vida de algunas de los mitos de la edad de oro en las sociedades así llamadas “primitivas” las creencias de las tribus aranda de Australia central Strehlow, las de los indios guaraníes de América del Sur y las creencias de Algunos pueblos africanos. Continua relatando el autor ese proceso o esos cambios que se fueron evidenciando producto de esos periodos desde la antigüedad al renacimiento, donde las edades míticas conocen una renovación y, contemporáneamente, experimentan metamorfosis que las vuelven diversas y que, sobre todo, les hacen deslizarse hacia el campo propiamente literario, mientras aparecen otras formas de periodización de la historia (…). Se busca ahora reunir los rasgos característicos de la edad de oro, desde la Antigüedad al Renacimiento, oscilando entre un polo “natural”, en el cual la vida feliz es una vida salvaje y simple, y un polo “cultural”, en el cual la felicidad reside en una vida de abundancia y riqueza, se puede resumir simplemente así: el paraíso o la Edad de Oro, digamos la edad de oro paradisíaca, tiene un carácter esencialmente rural. La tendencia es a la recolección, a la desnudez, a la alimentación cruda mientras, entre los griegos, el mito rival de la tecnología es aquel de Prometeo, inventor del fuego. Finaliza el autor en su capitulo diciendo:Las teorías de las edades míticas, sobre todo, han introducido en el dominio del tiempo y de la historia la idea del período y, aún más, la idea de una coherencia en la sucesión de los períodos, la noción de periodización. Como pudimos apreciar a través de la lectura “las edades míticas” son los pilares de la construcción de nuestra historia y de las grandes civilizaciones. Algunos autores se hacen la pregunta si realmente las edades míticas están muertas o se mantiene vigente en la mente de muchos historiadores, o en la historia escrita recientemente, esa es una gran incógnita que seria interesante despejar. Le Goff, Jacques. El orden de la memoria –El tiempo como imaginario- Ediciones Paidós, Barcelona (1991).
UNIVERSIDAD PEDAGOGICO EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGOGICO DE MIRANDA
“JOSÉ MANUEL SISO MARTÍNEZ”
Departamento: Geografía e Historia.
Autora:
Nohar, Millán.
CI. 11.488.108.
RESUMEN DEL CAPITULO I
EL ORDEN Y LA MEMORIA. (El tiempo como imaginario)
JACQUES LE GOFF.
En la lectura se puede apreciar que el autor relata un orden cronológico que comienza con la creación del mundo, el inicio, la concepción de la humanidad, esa edad de oro muy preciada por algunos, esa añoranza por ese mundo perfecto , feliz, de abundancia, donde no existía el mal, las bases que para algunos escritores representó ese comienzo de la historia, una manera muy acertada para relatar ese inicio de las grandes civilizaciones y religiones, esa periodicidad de la creación del mundo , y así lo expresa:
El estudio de las edades Míticas constituye un acercamiento particular, pero privilegiado, a la concepción del tiempo, de la historia y de las sociedades ideales. La mayor parte de las religiones coloca una edad Mítica, al inicio del universo.
La evolución del mundo y de la humanidad en el curso de estos periodos es generalmente una degradación de las condiciones naturales y morales de la vida.
La descripción y la doctrina de estas edades míticas se encuentran ante todo en los mitos, luego en los textos religiosos y filosóficos a menudo vecinos de los mismos mitos, finalmente en los textos literarios que, a través de la antigüedad, nos han transmitido los mitos que de otro modo hubieran sido mal conocidos o desconocidos. He aquí por qué éstos se citarán y utilizarán, mientras que los textos más recientes, en los que el carácter metafísico de las alusiones a las edades míticas viene siempre más cuestionado, se dejarán aparte o se mencionarán rápidamente al final de la exposición.
A través de esté texto extraído de la lectura original podemos observar claramente como el autor nos hace un breve relato de esos mitos que son pieza fundamental en la historia que conocemos, y que sirvieron como base a toda esa historia escrita. A su vez el autor menciona y relata como ejemplo la vida de algunas de los mitos de la edad de oro en las sociedades así llamadas “primitivas” las creencias de las tribus aranda de Australia central Strehlow, las de los indios guaraníes de América del Sur y las creencias de
Algunos pueblos africanos.
Continua relatando el autor ese proceso o esos cambios que se fueron evidenciando producto de esos periodos desde la antigüedad al renacimiento, donde las edades míticas conocen una renovación y, contemporáneamente, experimentan metamorfosis que las vuelven diversas y que, sobre todo, les hacen deslizarse hacia el campo propiamente literario, mientras aparecen otras formas de periodización de la historia (…).
Se busca ahora reunir los rasgos característicos de la edad de oro, desde la Antigüedad al Renacimiento, oscilando entre un polo “natural”, en el cual la vida feliz es una vida salvaje y simple, y un polo “cultural”, en el cual la felicidad reside en una vida de abundancia y riqueza, se puede resumir simplemente así: el paraíso o la Edad de Oro, digamos la edad de oro paradisíaca, tiene un carácter esencialmente rural. La tendencia es a la recolección, a la desnudez, a la alimentación cruda mientras, entre los griegos, el mito rival de la tecnología es aquel de Prometeo, inventor del fuego.
Finaliza el autor en su capitulo diciendo:Las teorías de las edades míticas, sobre todo, han introducido en el dominio del tiempo y de la historia la idea del período y, aún más, la idea de una coherencia en la sucesión de los períodos, la noción de periodización.
Como pudimos apreciar a través de la lectura “las edades míticas” son los pilares de la construcción de nuestra historia y de las grandes civilizaciones. Algunos autores se hacen la pregunta si realmente las edades míticas están muertas o se mantiene vigente en la mente de muchos historiadores, o en la historia escrita recientemente, esa es una gran incógnita que seria interesante despejar.
Le Goff, Jacques. El orden de la memoria –El tiempo como imaginario- Ediciones Paidós, Barcelona (1991).